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El aluminio es un metal no ferroso y puede ingresar a nuestro cuerpo de 3 maneras:
El aluminio es un metal no ferroso y puede ingresar a nuestro cuerpo de 3 maneras: por lo que comemos, por lo que respiramos y por lo que bebemos. Hay que tomar ciertas precauciones ya que el aluminio no tiene ninguna función biológica beneficiosa. Por el contrario, ciertas personas manifiestan alergia al aluminio, sufriendo dermatitis por contacto, e incluso desórdenes digestivos; para el resto de personas, no se considera tan tóxico como los metales pesados, aunque existen evidencias de cierta toxicidad si se consume en grandes cantidades Cuando cocinemos o comemos hay que tener cuidado, pues se puede filtrar residuos de aluminio en los utensilios ya sean cucharas, tenedores, espátulas y demás objetos hechos de este material. Asimismo, ciertos medicamentos como los anti ácidos contienen aluminio hidróxico. Por otro lado es importante saber que podemos encontrar aluminio en el aire. Si bien es cierto que la cantidad que pasea normalmente en el aire que respiramos es mínima, existen muchos mayores riesgos en lugares con altos índices de polución. También encontramos el aluminio hidróxido y sulfatado de forma común en el agua que bebemos ya que es usado para el proceso de purificación del agua. Existen leyendas urbanas acerca de productos que contienen aluminio. Por ejemplo, los desodorantes antitranspirantes, que contienen clorhidrato de aluminio fueron vetados por ciertos grupos sociales al creer que inflamaban las glándulas mamarias al prevenir la transpiración y que posteriormente producían cáncer. Hasta el momento no evidencia médica alguna que apoye esta teoría. No obstante si prefiere no correr el riesgo, existen en el mercado desodorantes libres de aluminio en su composición. Prosigamos con otras teorías aún no resueltas por la medicina. Se cree que las personas que presentan la enfermedad degenerativa del Alzheimer tienen un mayor nivel de aluminio en el cerebro. Lo mismo sucede cuando los pacientes que se hacen tratamientos para el riñón: expuestos a altos niveles de aluminio durante la diálisis, el paciente puede presentar una forma de demencia denominada encefalopatía a causa de la diálisis. Por último, se piensa que una persona expuesta a altos niveles de aluminio puede desarrollar la enfermedad de Parkinson y otros desórdenes neurológicos. Si bien es cierto que aún no hay ninguna certificación científica de lo expuesto anteriormente, no está demás esta al tanto y tratar de mantenernos alejados de este metal hasta que se compruebe lo contrario.
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