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El SIDA o síndrome de inmunodeficiencia adquirida es una enfermedad producto de la infección del virus VIH que significa Virus de Inmunodeficiencia Humana. Este terrible virus se transmite de una persona a otra a través de transfusión de sangre, contacto sexual (se transmite por el semen y las secreciones vaginales) y de madre a hijo a través del embarazo y la lactancia. Asimismo hay que tener especial cuidado con las agujas, navajas y demás instrumentos punzo cortantes pues al romperse algún vaso capilar o membrana también puede transmitirse la enfermedad. Muchas personas infectadas con el VIH pueden desencadenar la enfermedad del SIDA muchos años después de haber contraído el virus. Cuando el virus del VIH está activo se le denomina a la persona seropositiva. El proceso que sigue este virus es destruir ciertas células de la sangre, las cuales son cruciales para el buen desenvolvimiento del sistema inmunológico. Una vez que el cuerpo no es capaz de ofrecer una respuesta inmune contra las infecciones y otros procesos patológicos, la enfermedad ya ha presentado sus síntomas. En ese momento los niveles de linfocitos T CD4 de la sangre descienden por debajo de 200 células por milímetro de sangre. No se preocupe si no entiende términos clínicos y científicos. Es bastante sencillo: normalmente tenemos en nuestro cuerpo ciertas defensas o protectores naturales como los glóbulos blancos y los anticuerpos. Estos organismos son los encargados de mantenernos sanos y atacar a cualquier enfermedad, infección, bacteria, hongo o parásitos extraño que quiera hacernos daño. Cuando el virus del VIH ingresa al cuerpo muta genéticamente su composición y lo incorpora al del cuerpo de la persona infectada y lo que hace precisamente es matar a los protectores naturales, por eso es que el cuerpo queda indefenso e inmune a cualquier situación. Algo tan sencillo como un resfrío, que a una persona sana no le hace ni cosquillas, puede afectar terriblemente la salud de una persona infectada con el virus de VIH. Hoy por hoy, gracias a dedicados estudios existen en el mercado medicamentos, llamados antirretrovirales, con los que se trata de frenar el progreso de la enfermedad del SIDA y evitar que otras infecciones ataquen el cuerpo. Los antirretrovirales inhiben las enzimas esenciales (transcriptasa reversa y proteasa) y reducen la multiplicación de las células del VIH. Si bien es cierto que el SIDA no es una enfermedad curable, con el uso de estas medicinas, pues apaciguarse y convertirse en una enfermedad crónica compatible con una vida larga y casi normal. |